sábado, 31 de mayo de 2008

Nuestras compañeras y compañeros del cole también tienen su blog de coeducación

Aurora, maestra del cole a quien muchas de vosotras y vosotros conocéis, ha editado un blog de coeducación que es muy interesante. Podremos estar interconectadas y compartir noticias y experiencias. Podemos conectar con el blog a través del siguiente enlace

domingo, 11 de mayo de 2008

Cristina Serrano: "Mi sueño es ser la ingeniera de Alonso"

Éste es el titular que aparece hoy en el diario "Marca".
No hay mujeres en la Formula 1 que intercambien opiniones técnicas con el piloto de tú a tú. Muy pocas en la GP2. Solamente una española: Cristina Serrano, ingeniera técnica aeronáutica de 23 años, que trabaja como ingeniera de datos en el equipo español Racing Engineering.

Su trabajo, interpretar los datos recogidos del coche y decirle al piloto qué hace mal y cómo podría hacerlo mejor, nada más y nada menos.

Poco a poco nos tenemos que dar cuenta: aunque diferentes, somos iguales.

Si quieres leer la noticia entera pincha en el siguiente enlace:
MARCA.COM "Cristina Serrano"

martes, 6 de mayo de 2008

31 / Femmes mouvantes

Aquí os pongo el video que pusimos el día 8 de Marzo y que algunas y algunos de vosotras me habéis pedido. Disfrutadlo

domingo, 4 de mayo de 2008

CHICOS contra la violencia de género

Con esta carta un chico de 2º de Bachillerato ha obtenido el 2º premio de un concurso nacional "Carta a un maltratador". ¿Qué os parece? A mí me ha emocionado igual que el poema que un antiguo compañero del centro escribió también como denuncia de los malos tratos. Son dos chicos y en estos días en que están ocurriendo casos de violencia casi a diario, es alentador comprobar como "todos los hombres NO son iguales". Contra la violencia TODAS Y TODOS

Carta a un maltratador

Fernando Orden Rueda 2.º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica'.

Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.


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Fuente: LA GACETA EXTREMEÑA DE LA EDUCACIÓN.






POEMA DE ENRIQUE SÁNCHEZ FERNÁNDEZ


La sombra de la mano


Gris, fría, oscura,

Así era una mañana de abril.

Gris, fría, oscura,

Así era como yo me sentí.



Querida y despreciada,

Valiente y humillada.

Cada vez que la mano caía sobre mi,

El alma se me desgarraba.



Insultos, patadas,

Cortes en mi cara,

Una y otra vez,

Siempre que llegaba borracho a casa.



¡Para, corta, detenlo!,

me decía mi madre desesperada.

No, déjalo, olvídalo,

Soy yo donde la culpa se haya,

Silencio en su mirada.



Noche de abril, una de la mañana,

Aporreando la puerta llegaba.

Zorra, puta, furcia,

Y por mi nombre nunca llama.



Lo escucho, lloro, grito,

Y me gano una guantada.

La ultima vez que sentí la sombra de la mano

Mi alma ya no llora,

Mi alma ya no esta llorando.



¿Qué he hecho?

Estúpido, inútil,

Se preguntaba el llorando,

Viendo mi cuerpo sin vida,

Desgarrado y mutilado.



Antes del amanecer

En el cielo se escucho un disparo,

Intentando redimir su castigo

Un tiro se había pegado.



Gris, fría, oscura,

Así era una mañana de abril.

Gris, fría, oscura,

Así era como yo me sentí.